Las imágenes que publicamos en la web quedan expuestas a la vista de cualquier persona que desee verlas, es casi lo mismo que ponerlas en un tablón de anuncions o en un escaparate.
Pero además todos los navegadores permiten la copia de la imagen y el almacenamiento local, es decir, facilitan enormemente la copia de las imágenes.
Y ¿qué pasa con los derechos de autor y la propiedad intelectual?
Las imágenes son propiedad de sus autores de la misma forma que los cuadros son propiedad de los pintores o la música de sus compositores. Únicamente se pueden reproducir como referencias a la obra original, con permiso de su autor y sin ánimo de lucro ni daño económico para el autor (digo 'y', no 'o', al menos las tres condiciones deberían cumplirse).
Y ¿que es del derecho a a propia imagen o la protección de menores?
Salvo que la fotografía haya sido tomada en un lugar público y las personas que aparezan se hayan expuesto voluntariamente a la fotografía, es dudoso que puedan publicarse sin permiso las imágenes de las personas, en especial las de menores.
Es responsabilidad de cada editor obtener el derecho para publicar en su página las creaciones de otros autores.
También es responsabilidad de los editores disponer del permiso de las personas que aparecen en las fotografías que publican en Internet, ¿se cumple efectivamente este requisito en Internet?
Pero además puede haber pequeños detalles que sea conveniente mantener reservados como matrículas, letreros, etc.

Existe una conocida familia de sistemas operativos, fabricados por un ferviente defensor de la propiedad industrial, que instalan una carpeta llamada 'Mis imágenes' en la que se guardan por defecto los archivos de imagen descargados de cualquier sitio (dispositivos de imagen, ¡páginas web!, programas de edición de imagen...). Todas juntas y sin distinción.
Al cabo de unas semanas cada uno de estos equipos tiene numerosas imágenes que no cumplen de ninguna manera con el 'Mis', suelen ser descargas de la red de diversa procedencia obtenidas sin necesidad de gestionar ningún tipo de permiso o autorización, simplemente estaban en Internet a disposisión de cualquiera y el usuario las 'baja' a una carpeta local.
De la misma forma que tengo derecho a fotografiar lo que es público en una calle o en un acto social abierto, ¿tendría derecho a capturar cualquier imagen que se publique?.
¿Tengo derecho a llamar 'mio' a lo que he copiado en mi disco?.
Desde la perspectiva del acaudalado fabricante de programas y defensor de la propiedad industrial ¿no sería más correcto llamar a esta carpeta 'Imágenes' sin más?.
No tengo nada en contra del conocido fabricante pero está claro que al cabo de unos meses o años de usar un equipo, en la carpeta 'Mis imagenes' existirán muchas imágenes que claramente no son mías. ¿Nos acordaremos o terminaremos poniendo en la red alguna cosa que no tenemos derecho a publicar?.
Una de las formas de proteger las imágenes propias es incluir en ellas 'marcas de agua', de forma que sea posible reconocer en las copias el origen real de la imagen.
Otra forma de limitar el uso del propio trabajo fotográfico es restringir la calidad de la imagen a la mínima para que la muestre un monitor. La calidad de las copias en papel será mucho menor.
Diversos trucos para colocar capas invisibles sobre las páginas web o para desactivar los botones del ratón son efectivos contra el pirata ocasional pero totalmente ineficaces contra el lammer medio o contra el copión profesional.
Es posible insertar en una página web una imagen albergada en otro sitio web diferente, de esta forma el servidor de la página sólo envía el código html (unos pocos kilobytes) y el servidor que alberga la imagen envía la parte 'pesada'.
Se acumulan aquí dos apropiaciones indebidas, la de la imagen y la del ancho de banda del lugar donde realmente se alberga la imagen.
Para minimizar los efectos de esta técnica de mierda sirve el consejo de hacer la imagen lo más ligera posible (reducir calidad reduce el tamaño del archivo) y resulta útil añadir un texto con nuestra propia dirección en la imagen, en todo caso el que la enlace o la copie por lo menos citará el origen o tendrá que retocarla.
Si quieres publicar imágenes de otros en tu sitio web, pide permiso. En general los autores no tendrán problemas, sobre todo si los citas reconociendo su trabajo y pones un enlace a su página web.
Si publicas tus propias imágenes procura que sean relevantes, que tengan un valor limitado o que estén debidamente marcadas o firmadas.
Si en tus imágenes aparecen personas claramente identificables trata de tener su permiso.
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