Otra receta que se hace pública para atender peticiones de los lectores.
La parabra "sopa" designa a las rebanadas de pan empapadas y al plato que se prepara con ellas.
El ajo se golpea con la palma de la mano sobre la tabla y se retiran las pieles. No se corta en pedazos.

Este es el ajo una vez majado, no cortado. Los dientes se han resquebrajado pero se mantienen mas o menos enteros.
El pan se corta en rebanadas finas, la máquina de cortar es un buen aliado pero un cuchillo de cocina y una tabla hacen perfectamente su papel.
En un recipiente apto para el fuego (que para una sola ración puede ser una sartén) se pone una cucharada de aceite por comensal y los dientes de ajo (uno o dos por ración, pero esto va en gustos).

Se calienta al fuego hasta que los ajos quedan ligeramente dorados. En ese momento se retira del fuego.
Ponemos en un vaso una pequeña cantidad de agua y lo dejamos a mano.
En el aceite con ajo aún caliente ponemos una cucharada de pimentón dulce por cada comensal y revolvemos ligeramente.
No se puede dejar que el pimentón se queme así que una vez haya adquirido un ligero color rojo el aceite, se detiene el proceso añadiendo el agua del vaso.
Devolvemos el recipiente al fuego y añadimos agua hasta completar unos 20 ó 25 centilitros por comensal.
Cuando esté hirviendo se introducen las rebanadas de pan, entre seis y diez por plato (según como la queramos de espesa y el tamaño de las rebanadas) y lo dejamos cociendo unos minutos.
Se pueden poner unas pizcas de sal en este momento. La sopa se deja cociendo unos quince o veinte minutos para extraer todo el sabor de los ajos.
Cuando falten unos tres o cinco minutos para apagar el fuego podemos poner un huevo y dejar que se vaya cociendo.
Es molesto tener que hacer esto con cada plato pero es muy resultón y alimenticio, alternativamente se pueden poner varios huevos y revolverlos en la sopa pero el resultado es más cutre.
Un comensal preparado...

Esta es la sopita en su plato
Podemos mandar a la porra la naturalidad de la receta y utilizar concentrado de sopa en vez de sal, seguirá sabiendo al ajo que hayamos puesto y tendrá el color de nuestro pimentón pero ya no es lo mismo.
Tener problemas con este plato es digno de mérito. Pero todo puede pasar...
Se nos fue la mano con el pan; se recomienda hacer otra base de sopa de ajo pero sin pan (sólo aceite, ajo y pimentón) y mezclarlas. Acuérdate de poner más agua y de invitar a alguien porque ahora va a sobrar.
Ya estaba dicho pero habrá que repetirlo más clarito, el pimentón se quema y se estropea con el exceso de calor. Busca por ahí un agujero que puedas rellenar con esta cosa negra, limpia la sartén y haz de nuevo la sopa poniendo más cuidado con la temperatura.
El del aceite y el del pan, es decir, unas pocas proteinas, algunos hidratos de carbono un poco de grasa y, por la parte del agua: nada.
Si has añadido un huevo es una cena bastante completita. Una manzana, vasito de leche y listos.
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